
Tu amabilidad y generosidad infinita me sorprendió, con esa ruta turística por Granada, explicaciones de la catedral, paseo por los tristes, el té en el Bañuelo, el helado casi perfecto en los Italianos, las cañas en aquel bar medio escondido en un callejón, la sabanilla quiero recordar, todo mezclado con el olor del incienso, la cera caliente en las aceras y el hormigueo en el estómago de un amor recién estrenado.
Me pareció tan maravillosa y mágica, que desde Gran Vía llamé a mi amiga y compañera de viajes para decirle que nos habíamos dejado atrás por descubrir esa espléndida ciudad¡
Cuando llegamos a casa después de largos paseos nocturnos, colmó tu generosidad el hecho de ceder tu propia cama para tú descansar en el sofá, nadie había hecho eso por mí antes, y mira que he dormido en sitios raros adaptándome a las circunstancias (como el día del vagón-cama prestado por el revisor, pero ese es otro tema)... me pareció el gesto más bonito que nadie había tenido conmigo y por eso he decidido guardarlo para siempre.
Aunque aquel fin de semana no conocí a tu retoño,pero cuando nos conocimos creamos un lazo de amor incondicional la una con la otra tan mágico que creo que perdurará para siempre, fue la guinda, entonces comprendí que ahora sí formaba parte de vosotras y que vosotras erais desde ese momento parte de mi familia, de mí. Por eso y otras muchas razones te quiero cerca, te quiero en mi vida, por tu capacidad de amar, escuchar, empatizar, dialogar, discutir con sentido común, por tu generosidad, amabilidad, simpatía (salvo recién despertada que también me la quedo), y mil adjetivos más sin exagerar que te hacen ser tan especial. Te quiero mama3.